Okupación
3 minutos
19 feb 2026
Introducción
El error habitual: pensar en presencia física en lugar de presencia demostrable
El problema específico de las viviendas que no usas todo el año
Existe una confusión bastante común: pensar que solo es hogar la vivienda en la que vives todos los días.
No es así.
Una vivienda puede ser tu hogar aunque no residas permanentemente en ella.
La ley no exige presencia continua, sino uso real como espacio de vida privada.
Puede tratarse de un lugar al que vuelves periódicamente, donde pasas temporadas o al que regresas en momentos concretos del año.
El problema aparece cuando ese uso existe en la práctica… pero no puede acreditarse en el momento necesario.
Ahí muchas viviendas quedan en una zona intermedia:
no están abandonadas,
pero tampoco pueden identificarse inmediatamente como hogar activo.
Y esa diferencia práctica es la que cambia completamente el escenario.
Dos propietarios en situaciones muy parecidas pueden vivir experiencias opuestas.
Uno resuelve rápido.
Otro entra en meses de incertidumbre.
Llegados a este punto suele aparecer la reacción lógica: reforzar la seguridad. Si preocupa la entrada, lo primero que se hace es intentar dificultarla. Se instalan alarmas, cámaras, cerraduras más resistentes o se aumenta la frecuencia de visitas para que la vivienda no parezca desatendida.
Todo eso ayuda a disuadir, pero no responde del todo a la cuestión clave: demostrar uso.
Una alarma puede avisar de un acceso, pero no acredita quién habita. Una cerradura complica la entrada, aunque no demuestra vida cotidiana. Las cámaras registran movimiento sin identificar un hogar.
Por eso hay viviendas muy protegidas físicamente que aun así terminan en conflictos largos. El problema no estaba en la puerta, sino en cómo podía interpretarse la vivienda después.
Por eso este punto es muy importante:
Por qué una alarma no sirve para echar okupas (aunque te la vendan así)
Prevención: Cómo Proteger tu Propiedad
El Testigo crea una prueba irrefutable de que tu vivienda es tu morada obligando a las autoridades a actuar de inmediato
Entonces… ¿cómo se evita realmente el problema?
La prevención no consiste únicamente en impedir la entrada.
Consiste en que, si ocurre, la vivienda pueda identificarse claramente como hogar desde el primer momento.
Piensa en ello de forma sencilla:
Casa cuidada → tranquilidad emocional
Casa acreditable → capacidad de actuación
Cuando coinciden, existe protección real.
Cuando solo existe la primera, aparece la incertidumbre.
Esa es la razón por la que dos propietarios, haciendo prácticamente lo mismo, pueden vivir situaciones completamente opuestas.
Uno necesita demostrar durante meses lo que ya sabía.
El otro puede actuar desde el principio.
La prueba que te salva de todo esto:
Qué es el certificado de morada, para qué sirve y cómo funciona
Conclusión
La mayoría de propietarios invierte en medidas que intentan impedir la entrada. Sin embargo, el verdadero problema suele aparecer después, cuando hay que acreditar el uso de la vivienda. Ahí es donde se alargan los tiempos, crece la incertidumbre y la seguridad deja de depender de la cerradura para depender de la prueba.
Tu Vecino Virtual cambia ese punto crítico.
No añade otra capa de vigilancia: aporta algo distinto, una solución jurídica preventiva. Mantiene tu vivienda activa a efectos prácticos y te permite disponer de un certificado de morada siempre preparado.
Eso significa pasar de reaccionar a prevenir.
No compras solo protección física.
Compras evitar meses de conflicto.
Porque la diferencia real no está en si alguien entra, sino en si puede quedarse.
Activa tu vivienda y elimina el problema antes de que exista.
